En nuestra
sociedad y en el mundo en general están sucediendo muchas cosas de una
manera muy rápida.
La caída del
sistema económico capitalista está llevando consigo muchos cambios, a los que
debemos adaptarnos si no queremos ser arrastrados en la caída.
Ni soy
economista ni tengo don de la palabra. Pero si que intento tener una visión
global de lo que sucede, independientemente de lo que nos quieren hacer creer
los medios.
La crisis no
es una cosa nueva, ni de ahora. Mantener el nivel de vida que teníamos hace
unos años ha condenado a la más absoluta pobreza a un montón de personas
a las que hemos acordado llamar el tercer mundo en un intento de
alejarlas de nosotros. Esas condiciones se nos están acercando cada vez más por
el empeño de seguir con este sistema económico insostenible. Ya es habitual la
imagen de personas dentro de los contenedores. Pero ante esto hemos
desarrollado la habilidad de mirar para otro lado.
El propio
sistema ha trabajado arduamente y ha conseguido sus objetivos en un intento de
desocializar a la sociedad. Lo que no nos sucede a nosotros no está pasando y
si nos pasa es porque lo tenemos merecido. Aparece la culpabilidad, la
culpabilización pero no la solidaridad ni la socialización.
Con todo esto,
aparecen movimientos sociales que aglutinan a personas de diversas ideologías
pero con un mismo objetivo... cambiar el sistema desde el pueblo y para el
pueblo. En estos movimientos de personas indignadas por cómo se está llevando a
cabo el manejo de esta crisis, hay gente de diversos colectivos, asociaciones,
grupos políticos y sindicatos. Pero se decide que no se utilice el movimiento
para crecimiento de ninguno de estos grupos, porque el objetivo no es ganar
votos, ni que nadie se haga publicidad. Sus objetivos están por encima de eso y
van mucho más allá.
Por otro lado,
los y las trabajadoras empiezan a darse cuenta de las dimensiones del problema
del desastroso manejo de la caída del capitalismo, dónde se recortan derechos
sociales para inyectar a bancos y banqueros, para poder seguir adelante con
privatizaciones y corruptelas.
Los sindicatos actúan, convocan... Para mí los sindicatos también
es una institución que debiera reinventarse para estas condiciones en las que
vivimos. Hay mucha gente que trabaja y ha trabajado muy duro por la defensa de
los derechos laborales, pero con una cúpula engullida por este sistema
desgranador donde se valora el dinero por encima de las personas, hay poca
libertad de movimiento.
El 15M, con su poder de convocatoria ha estado apoyando las
acciones promovidas por los sindicatos. El otro día en una Asamblea de
Trabajadores se habló del éxito de la manifestación del 29 de marzo, gracias al
esfuerzo de los sindicatos. Los sindicatos movilizaron a mucha gente, pero los
movimientos sociales también. También vi el día de la huelga a personas de
movimientos sociales no afiliadas a ningún sindicato apoyando piquetes. Este
movimiento ciudadano tiene claro que estamos unidos por un mismo fin, conseguir
la revocación de la reforma laboral y defender los servicios públicos. Pero no
siempre están de acuerdo con las condiciones en que han estado pactando hasta
ahora las cúpulas de los sindicatos mayoritarios. Trabajo en la administración
pública y por ello sé que hay muchas trabajadoras que se movilizan porque se
les están recortando sus derechos laborales, cosa que me parece justa. Pero los
movimientos sociales no se están movilizando por lo mismo, por los derechos
laborales concretos de trabajadores concretos. Se están movilizando en contra
de un sistema desfasado que está arrasando con todos los derechos sociales ,
los laborales incluidos. Ahí hay una diferencia importante de fondo, pero bajo
mi punto de vista, lo que debemos hacer es unir fuerzas cuando la lucha es la
misma, contra el sistema.
En aquella
Asamblea de Trabajadores oí como se decía que los trabajadores teníamos que
secundar las movilizaciones, porque tarde o temprano nos iba a acabar afectando
a cada uno de nosotros. Pienso que el mensaje del 15M es que estas reformas ya
están afectando y mucho a muchas personas. Se mantiene una visión más global
que la pérdida de derechos en cada sector de trabajadores en concreto.
Cada persona
es libre de movilizarse por los motivos que le impulsen. Pero creo que desde un
sindicato no se deben lanzar mensajes individuales, donde se le de al resorte
de que cada uno lucha por no perder su estatus. Desde un sindicato se debiera
crear una conciencia colectiva del problema para estar todos unidos y tener más
fuerza. Me parece absurdo que una semana haya una manifestación por la sanidad
pública, al otro por la enseñanza, al otro por el día del trabajador. Y más
absurdo que los interinos se movilicen porque les reducen las horas, los fijos
por que les reducen complementos.. cada uno cuando le afecta...Se deben juntar
esfuerzos, hacer las manifestaciones por los derechos sociales, y sobre todo
contar con los movimientos sociales. Estuve en una Asamblea de trabajadores la
semana del doce de mayo y no se habló de la manifestación global por el
aniversario del 15M. En cambio sí he visto a mucha gente del 15M haciendo
difusión de las convocatorias de sindicatos u otras organizaciones cuando se
han movilizado en defensa de lo social. Si no se consigue cohesionar la
sociedad y crear una conciencia de clase, no se podrá aglutinar a la gente
suficiente para que la presión obligue al cambio... y eso es una labor muy
costosa, por lo que no podemos permitirnos el lujo de irnos tirando piedras los
unos a los otros por limitar la visión al propio entorno.
Es por si
sirve de reflexión.
Una
trabajadora, pero antes que trabajadora miembro de una sociedad en
construcción.
Totalmente de acuerdo con esta compañera.
ResponEliminaDejemos de mirarnos el ombligo, de preocuparnos sólo por lo que nos afecta directamente y actuemos unidos con el objetivo de crear un mundo mejor.
No lo he escrito yo, pero podía haberlo hecho.
Gracias.
Reyes.